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Padres brillantes, maestros fascinantes (II)

 

Augusto Cury, Padres brillantes, maestros fascinantes. Planeta, 2011. 1ª Edición 2007


SEGUNDA PARTE


Ante el Síndrome del Pensamiento Acelerado, que se manifiesta con una inquietud que impide el curso normal de una clase, Augusto Cury aconseja primero desacelerar al alumno apelando a su sensibilidad, que es la que está herida. Piensa el autor que hay que aplicar varios remedios:


1-. El tono de voz y la forma de expresarse es muy importante. Cuando se habla con una tonalidad que expresa sentimientos positivos se cautiva la atención de los alumnos y se alivia su SPA.


2-. Es necesario permanecer tranquilo: No conviene que la agresividad y las actitudes impensadas de sus alumnos le roben tranquilidad. Un maestro fascinante entiende que «los débiles excluyen, los fuertes acogen, los débiles condenan, los fuertes comprenden» (p. 82).


3-. Es necesario mirar la educación desde distintos ángulos y comprender que un ordenador no puede sustituir a un maestro: «:Los educadores, a pesar de sus dificultades son insustituibles, porque la amabilidad, la solidaridad, la tolerancia, la inclusión, los sentimientos altruistas, en fin, todas las áreas de la sensibilidad no pueden ser enseñadas por las máquinas y sí por seres humanos» (p. 82).


Apunta Augusto Cury a la educación emocional. No está en esto solo pues la tendencia de las últimas décadas según quedó demostrado por el éxito de la obra La inteligencia emocional (1995) de Daniel Goleman. Advierte Cury que si no se aplica la inteligencia emocional en las aulas no seremos capaces de formar jóvenes que tengan una «emocionalidad rica, protegida e integrada» (p. 85).


La pregunta lógica es: ¿Cómo conseguimos esto? Recetas hay muchas, la primera de ellas es fundamental pues pasa por la corrección de comportamientos agresivos, si no hay un clima armónico en un aula es muy poco probable que pueda educarse a los alumnos y que se les puede enseñar a transformar la información en entendimiento, es decir, en cultura.


TERCERA PARTE


Todos nosotros en la sociedad en la que vivimos y especialmente los maestros necesitamos aprender a resolver conflictos, no a hacerlos mayores. Para conseguir esto lo primero que se debe hacer es reconocer que hay muchos alumnos con SPA, que se comportan como se comportan a no ser que se les enseñe otro camino, que se les cure de su síndrome. También el maestro debe distanciarse emocionalmente antes los conflictos, debe intentar resolverlos pero sin hacerlos suyos, y por supuesto debe evitar personalizar los fracasos de sus alumnos.


Métodos de resolución de conflictos:


1-. Cultiva el silencio. Ante una agresión cuenta hasta treinta y cuando hayas contado no intentes dar una lección moral (no funciona) sino responder con gestos inesperados, por ejemplo, contando una anécdota, una historia, algo de tu vida personal que aparentemente no tenga que ver con el incidente. Este incidente al que se refiere el libro de Cury puede ser cualquiera de esos a los que estamos tan acostumbrados del tipo “quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer”. El autor resume sus instrucciones en este punto con la frase «dar cachetes con guantes de seda».


CUARTA PARTE


LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE LOS EDUCADORES


1-. Corregir en público.
2-. Manifestar autoridad con agresividad.
3-. Ser excesivamente crítico.
4-. Castigar cuando se está enfadado y poner límites sin dar explicaciones.
5-. Ser impaciente y desistir de educar.
6-. No cumplir con la palabra dada.
7-. Destruir la esperanza y los sueños.

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